• Paulina Calderón Suárez

El camino al cielo de tu marca


«El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones»


Hace unas semanas, un cliente me envió por whatsapp un sticker en el que aparecía un trozo de su logotipo. Se lo había hecho una persona cercana, de buen corazón, que lo aprecia mucho y que quiere ayudarlo para que su negocio —ya de por sí exitoso— siga despegando. Por supuesto, después del sticker, me mandó varios emojis de carcajadas y un mensaje que decía algo así: «No te desmayes, no lo voy a utilizar». ¡Menos mal!


Esta situación es más común de lo que cualquiera pueda pensar, y se da en todo tipo de corporaciones, desde las más pequeñas hasta las más grandes. A lo largo de mi carrera he visto logos reinterpretados, mensajes con doble sentido y un sinfín de aberraciones que, estoy absolutamente convencida, se hicieron con la mejor de las intenciones. No obstante, en más de una ocasión consiguieron arrastrar a la compañía al infierno. Las burlas y críticas negativas en las redes sociales han dañado el trabajo de años en cuanto a la imagen de una entidad. Sinceramente: la imagen y la reputación es algo muy serio y puede derrumbarse con una increíble facilidad.


«A lo largo de mi carrera he visto logos reinterpretados, mensajes con doble sentido y un sinfín de aberraciones que, estoy convencida, se hicieron con la mejor de las intenciones»

En muchas compañías, tal vez por falta de tiempo de los responsables o porque se considera que la imagen o la identidad de marca no son tan importantes, o porque hay colaboradores que tienen mucho entusiasmo y ganas de aportar (algo que es bonito pero que se debe canalizar) se pueden ver barbaridades que si se salen de control pueden dañar la marca, cambiando la percepción positiva de las audiencia. Por eso, sin importar lo grande o pequeña que sea una organización, es indispensable establecer algunas líneas que no pueden traspasarse y, si es posible, contar con un especialista para que ayude a construir la marca.


Para empezar, es fundamental que desde el inicio tengas definidas las bases generales de tu marca: desde el logotipo —que debe ser sagrado— hasta las tipografías que utilizarás, el tipo de imágenes, la iconografía, el tono de tu discurso... Incluso con un presupuesto ajustado, puedes utilizar recursos magníficos y gratuitos, que en algunos casos solo requieren atribución y adaptarlos a tu marca. Una buena idea es crear las plantillas básicas: desde documentos de word y powerpoint hasta señalización. Todo con coherencia.


También es fundamental que tus colaboradores sepan a quién acudir, en caso de requerir cualquier recurso gráfico o plantilla. De nada sirve que hayas desarrollado toda una gama de materiales, si nadie sabe a quién acudir. Esta información debe incluirse en el kit de bienvenida del RRHH, y debe recordarse continuamente.


Finalmente, sé suave pero firme... y haz didáctica. Si detectas que un colaborador ha creado su propio diseño, explícale por qué no puede hacerlo. Da las gracias y pídele que no vuelva a hacerlo. Ofrécele, por supuesto, una alternativa a su documento para que tenga las herramientas necesarias para desarrollar su trabajo.


Te lo aseguro: será una forma de contribuir a que tu marca se coloque y suba la escalera hacia el cielo.


¿Te ayudo? Si necesitas soporte para gestionar la marca de tu empresa, escríbeme o llámame para que juntos encontremos una solución :)



Paulina.





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